Infancia y juventud
Cuando era niño su padre lo golpeaba con frecuencia, y esto influyó en su bajo rendimiento escolar. Siempre fue muy aficionado a la lectura de obras de historia y mitología alemana, pero al llegar a la juventud sintió vocación por la pintura. A los 17 años postuló a la Academia de Bellas Artes de Viena, pero no aprobó la evalución de ingreso.
Viviendo en Viena pasó duros problemas económicos, y tuvo que trabajar barriendo nieve, cargando maletas y como obrero de construcción. También se ganó la vida vendiendo sus pinturas.
En 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial se presentó voluntariamente al ejército del Imperio Alemán. Peleó hasta 1918, cuando quedó gravemente herido. Quedó muy dolido por la derrota, y con mucho odio por los judíos y los marxistas. Los acusaba de ladrones y traidores. Repugnó el Tratado de Versalles de 1919, por considerarlo demasiado humillante para Alemania.
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